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2 ABRIL | DÍA MUNDIAL DE CONCIENCIACIÓN SOBRE EL AUTISMO

2 ABRIL | DÍA MUNDIAL DE CONCIENCIACIÓN SOBRE EL AUTISMO

El trastorno del espectro autista (TEA) es un trastorno generalizado del neurodesarrollo que se compone por un conjunto de alteraciones heterogéneas, que inicia en la infancia y permanece durante toda la vida.

El TEA presenta perfiles cognitivos atípicos, donde podemos observar frecuentemente dificultades en el área social y en el área de la comunicación (interacción social, patrones de conducta, intereses o actividades restringidas y repetitivas, comunicación social recíproca), además de otras alteraciones, como la disfunción ejecutiva, las dificultades en el procesamiento de la información y las dificultades en las capacidades lingüísticas en función de cada caso.
Sin embargo, debemos tener en cuenta que las características clínicas varían en función de cada persona, dependiendo de la edad, de su capacidad cognitiva y de si presenta otro trastorno.

Prevalencia y curso
La prevalencia del TEA a nivel mundial es aproximadamente del 1%, siendo más frecuente en hombres que mujeres, proporcionando una ratio de 4:1, presentando un curso crónico.

Etiología
El TEA no es originado por una única causa, de hecho se trata de un trastorno plurietiológico. Sabemos hoy, que hay factores genéticos que explican mayor incidencia en algunas familias. También debemos tener presentes los factores ambientales (edad avanzada de los padres, consumo de tóxicos y/o determinados fármacos durante el embarazo, bajo peso al nacer) que actúan como factores de riesgo, pudiendo propiciar la aparición del trastorno.

Señales de alarma
A continuación, nombraremos algunas señales de alarma que podemos encontrarnos en estos casos:
3 – 6 meses:
Dificultades de regulación emocional
No imitación
No mira o mirada fija
No sonríe o sonrisa congelada
Hiporeactivo o hiperreactivo

6 – 12 meses:
Silencio o balbuceo constante y no comunicativo
Retraso psicomotor
No reacción ante la separación o hiperreacción
No inicia relaciones o exceso de iniciaciones inadecuadas
No señala o no sigue el dedo del adulto

12 – 18 meses:
No se reconoce en el espejo
No responde al nombre
No realiza gestos comunicativos

18 o + meses:
No hay juego simbólico
Interés excesivo por aspectos sensoriales
Preferencia de objetos mecánicos
No muestra curiosidad por el entorno ni por las personas

Síntomas asociados
En el TEA, además de la presencia de los llamados síntomas nucleares, presentan sintomatología secundaria o asociada y pueden variar notablemente en cada individuo.
En el autismo, un síntoma asociado de primer orden sería la discapacidad intelectual, que afecta a gran parte de esta población.

Juntamente con la discapacidad intelectual, los síntomas secundarios más frecuentes són:

Hiperactividad
Hipoactividad
Humor lábil
Baja tolerancia a la frustración
Crisis de agitación
Impulsividad
Autoagresividad
Alteraciones del sueño
Trastornos de la alimentación (hiperselectividad, pica)
Crisis epilépticas

Tratamiento
Los avances científicos han permitido elaborar, desde hace tiempo, programas de atención psicopedagógica individualizados y aplicar tratamientos farmacológicos que pueden mejorar ciertos síntomas. De esta manera permiten que el niño o adulto tenga más posibilidades de tener un buen desarrollo respecto sus capacidades.

No obstante, el mejor pronóstico en el TEA, es la realización de un diagnóstico temprano e iniciar una intervención lo más temprana posible.

Los programas de intervención deben estar dirigidos a todas las áreas evolutivas y los diferentes contextos, tiendo en cuenta las características individuales de cada persona.

Asimismo, tiene real importancia la coordinación entre los diferentes profesionales y servicios que atienden al niño/a.

Por otra parte, es muy importante que los padres reciban un asesoramiento y apoyo adecuados.

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